sábado, 18 de febrero de 2012

Imágenes de consumo que se transforman en arte

Con recortes de revistas, fotografias, periódicos o cualquier material impreso se pueden hacer obras de arte, solo tienes que agregarle trabajo y mucha imaginación. Esto es lo que hace el joven escultor Chris Jones (Preston, Inglaterra, 1975), que desde el pasado 15 de febrero expone sus obras en la galería Marc Straus de Nueva York.
Chris Jones crea esculturas que se mueven entre lo fantástico y lo real, construidas con imágenes de revistas, calendarios, enciclopedias, carteles y libros usados ​​que son atractivas, a veces aterradoras, incompletas, pero se muestran exquisitamente detalladas.
Vemos un caballo sin cabeza de tamaño natural y una diligencia; ambos forman la pieza principal de la muestra, siendo su obra más ambiciosa hasta la fecha. Una imagen que es universal y al mismo tiempo muy norteamericana.
La obra se inspira en una fotografía histórica de un carruaje del siglo 19, que recuerda los viajes, el folklore y la historia local de las haciendas de caballos, pero también evoca injusticias de la historia norteamericana. Esta remembranza de una manifestación del pasado aparece en el espacio de la galería como una aparición espectral.

sábado, 11 de febrero de 2012

El mural de Obregón que se está destruyendo

Una pintura al óleo del gran artista colombiano Alejandro Obregón de 130 x 195 cm., de finales de los años 50, puede estar costando entre 400 y 500 millones de pesos. ¿Qué valor pudiera tener, entonces, un gran mural suyo de 9 x 6 metros? Pero sobre todo, que valor patrimonial artístico y cultural pudiera tener para la ciudad de Barranquilla?
Son preguntas que me asaltan cada vez que paso por la carrera 53 con calle 76 y contemplo el mural de la fachada del edificio Mezhari y me doy cuenta que se está destruyendo poco a poco.
Este mural, titulado Tierra, mar y aire, fue realizado por Alejandro Obregón (1920-1992) un año y meses después que pintó el fresco Simbologías de Barranquilla para el Banco Popular en pleno Paseo Bolívar en 1956. Curiosamente ambos murales, este, en técnica de mosaico, y aquel, en fresco, fueron proyectados para estar a la intemperie en la calle y en directo contacto con el público. Todos los barranquilleros de cierta edad conocemos la historia de la destrucción a que fue sometido el mural del Banco Popular por las impertinentes intervenciones de los transeúntes y la recuperación del mismo liderada por el gobernador Gustavo Bell en 1994.
Con distinta y buena suerte ha contado el mosaico de la carrera 53. La razón es evidente: Tierra, mar y aire esta realizado con una técnica muy parecida a los famosos murales del arte Bizantino que poblaron las paredes de gran parte de las iglesias de la Edad Media, técnica conocida como mosaico, que consiste en configurar la composición, no aplicando el color mediante pinceles o brochas sobre el muro, sino yuxtaponiendo y pegando pequeñas laminitas de piedra de cerámica esmaltada (teselas) en determinada disposición. Como cualquier superficie vidriada, este material resiste las inclemencias del clima y soporta con solidez aún los embates de los vándalos.
Sin embargo, nada resiste para siempre y el mural de la 53 empieza a deteriorarse. Varias teselas se han desprendido y si no se emprende un proceso de conservación y restauración pronto se perderá un importantísimo patrimonio artístico de los barranquilleros y de todos los colombianos.
El mural cubre los tres pisos, es decir todos los nueve metros de la altura del edificio y se toma todo el ancho del muro diseñado por el arquitecto. En términos de formato, la obra es básicamente un tríptico, es decir está dividido en tres partes, pero la lectura de las tres piezas es de secuencia vertical y no horizontal como ocurre con frecuencia. La pintura se toma el frente del edificio y sobresale en parte por el intenso cromatismo.
Lo maravilloso de su ubicación es que cualquier barranquillero puede apreciar esta obra libremente en cualquier momento del día. Si le presta atención al título debe leer de abajo hacia arriba, partiendo de la tierra y deteniéndose en el aire. En la composición inferior abundan los rojos y naranjas que se toman todo el centro y más del espacio, acomodándose como dos toros en oposición pero con un tronco común, lo que nos recuerda un tanto la famosa pintura “Loba” de 1943 del primer Jackson Pollock. Firmemente asentados sobre la tierra y rodeados de pastos, los bóvidos  son asediados por bandadas de aves que se recortan contra el cielo geometrizado. Un cóndor  albiceleste se posa sobre el cuerpo del toro mirando al espectador, anticipando la famosa tela Torocóndor de 1960 que reposa en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla.
Una gama de azules y verdes se toma la parte central del mosaico, enriquecida por destellos de blanco, para ayudar a la formación de tiburones, mojarras, peces y aves acuáticas que revolotean y contribuyen al gran dinamismo de la composición. Si la comparamos con las otras dos, esta resulta ser la parte más agitada del mural y, a mi juicio, la mejor lograda por calidad pictórica que le aportó el artista.
Las flechas direccionadas a un lado y otro y el fluido amarillo emergen en medio de los grises de la parte superior, para configurar un espacio volátil y establecer un equilibrio con el raudo vuelo de los pájaros. Un sol naranja a la derecha, donde debe estar, se unifica con el ave del mismo color que centraliza la visión.
Al realizar su mosaico, Obregón fue progresiva y minuciosamente armando su mundo pictórico,  juntando las teselas de acuerdo con el color y la forma y estructurando así toda la composición, sin traicionar el dibujo que previamente había concebido. Por supuesto, las teselas debieron estar elaboradas previamente y el artista solo escogió la cantidad apropiada de acuerdo con el tamaño y configuración de la obra.
Toda la obra se estructura en símbolos de la feraz naturaleza del trópico, que aluden a una condición geoestética y a una presencia cultural del Caribe colombiano que  el artista empieza a descifrar en términos plásticos.  Es ese Caribe que Obregón descubrió y recorrió fascinado como cazador de animales salvajes, de “mis bestias” como él lo diría después, pero también como artista impresionado que registraba visualmente lo que posteriormente plasmaría en formas pictóricas sobre soportes que cobran gran significación artística.
Álvaro Medina lo interpreta magistralmente cuando dice en su libro Poéticas Visuales del Caribe Colombiano que la temática que Obregón planteó en este mosaico del edificio Mezrahi “permitió armar también, de modo substancial, un vocabulario riguroso y sencillo que en los años siguientes utilizó en otras composiciones, dándole la ocasión de combinar una serie de signos sobre lo que en adelante volvería”.
Para conocer de viva fuente algunos aspectos de la historia de esta hermosa obra entrevisté a Mair Mezhari Tourgeman, propietario y residente en el edificio donde se encuentra el mural de Obregón. Mezhari es un administrador de empresas nacido en  Barranquilla el 22 de noviembre de 1932.
¿Qué recuerda usted sobre la ejecución del mural por parte de Obregón?
El mural lo pintó Obregón en 1958. Mi padre, Samuel Mezhari, contrato a Obregón para que hiciera una pintura en la fachada del edificio recién construido por el arquitecto Samuel Pance. Obregón aceptó el ofrecimiento y cobró la suma de $15.000.oo, que en esa época era una cifra apreciable. Obregón le dijo a mi padre que él no lo hacía por la plata, sino porque le parecía atractivo hacer la pintura en ese sitio.
¿La técnica que se utilizó para el mural fue escogida por su padre o le dejo libertad al artista para seleccionar la de su interés?
La técnica que escogió el pintor fue el mosaico.  Es una técnica donde el artista tiene que pegar una cantidad de piedritas vitrificadas de colores y son de formas cuadradas. Las piedras vitrificadas de Tierra, mar y aire fueron encargadas a una fábrica en Medellín y son de la línea del cristanac. Eso que dicen que fueron encargadas a Italia es puro cuento, todo los materiales fueron comprados acá. Pintar con esta técnica es un trabajo muy engorroso y lento.
Usted se dio cuenta que trabajar la técnica del mosaico es un proceso lento, ¿cuánto duró Obregón realizando el mural?
Obregón duró como un año haciendo el mural. Algunas veces, yo acompañaba a mi padre a supervisar como iba el trabajo del mural en el taller del artista que quedaba en Puerto Colombia. Para esa época, Alejandro Obregón estaba casado con Sonia Osorio, la folclorista, y vivían en Puerto Colombia. Allí él tenía su taller. Él era una buena persona, muy educado, claro que le gustaba mucho tomar licor. Entonces yo iba con mi padre que se interesaba por el desarrollo de la pintura. En el taller yo veía que Obregón trabajaba pegando las piedritas sobre un papel cortado de una superficie más o menos de 30 x 30 cm. y después traía esos pedazos y los pegaba en la pared acá en Barranquilla. Era muy dispendioso y de mucho cuidado ya que el señor Obregón y mi padre eran muy perfeccionistas; en el trabajo lo acompañaba siempre un maestro de obras que no recuerdo el nombre en el momento.
Es obvio que el propósito de mandar a hacer un mural fue de carácter estético, para engalanar la fachada del edificio, pero ¿hubo alguna motivación adicional?
Sí, este mural lo mando a realizar mi papá con el objetivo de dejarle un recuerdo artístico a la ciudad de Barranquilla en agradecimiento a su hospitalidad. Mi padre provenía de una familia de inmigrantes judíos que echaron raíces en La Arenosa y llegaron hacia el año 1900 en una embarcación que entró por el muelle de Puerto Colombia.
Para esa época Obregón empezaba a ser reconocido y verlo pintar en la calle de seguro que llamaba la atención, ¿qué anécdota curiosa recuerda usted que haya ocurrido mientras Obregón realizaba el mural?
Recuerdo que mucha gente se detenía a ver trabajar al artista. Inclusive, algunas veces llegaba un carro negro, muy lujoso con su chofer, y se detenía muy cerca. Allí permanecía un buen rato. Adentro del carro estaban el papá y la mamá de Obregón, que al parecer les gustaba ver trabajar a su hijo. La familia Obregón era una de las pocas familias pudientes de esa época.
He observado que la obra se está deteriorando, ya se han desprendido muchas teselas, sobre todo en la parte superior, ¿qué acciones se han tomado para la restauración?
El mural lo hemos cuidado mucho, pero ya se le han desprendido algunas piezas y ya ese material no se consigue y en esa época nos lo vendió la Fabrica CORONA S.A.,  Imagínese, ya han pasado más de 52 años y ese mural ha estado a la intemperie. Me gustaría encontrar a algún restaurador que pueda hacer ese trabajo y que no cobre un precio muy alto.
Siendo este mural de Obregón un patrimonio artístico de Barranquilla y de Colombia, las autoridades distritales y el Ministerio de Cultura se han debido interesar en el cuidado de este valor artístico. ¿Ha recibido usted propuestas de restauración?
A la fecha muy a pesar que este mural hace parte del patrimonio de la ciudad y está en la lista de monumentos, los organismos del estado y el gobierno territorial no se interesan por restaurar la obra ni mucho menos he recibido beneficio alguno que motive una inversión particular en la recuperación de esta magna obra, y lo peor de todo es que yo no lo puedo tocar siendo un bien privado de mi propiedad.

viernes, 14 de octubre de 2011

Arte Sonoro


Oswaldo Maciá (Cartagena, 1960). 
Tears
2004.
Arte Sonoro. Instalación. 
Tate Liverpool



La pieza de arte sonoro Tears fue producida por el artista empleando 22 canales, para crear una sinfonía de 100 sonidos de llanto de personas de diferentes culturas y períodos históricos. La obra incluye grabaciones recientes y las investigadas en archivos de audio. Tears fue compuesta en colaboración con el compositor Michael Nyman. La composición visual de la instalación se realizó con el diseñador Jasper Morrison. Macia creó Tears por encargo de la Bienal de Liverpool del 2004 y el Arts Council de Inglaterra. Posteriormente la obra se ha presentado en Kunstverein Friburgo, 2006; Fundación Telefónica, Buenos Aires, 2007; Museo de Arte de Joliette Quebec, 2008 y en Nuit Blanche 09, Toronto Canadá, 2009.

domingo, 25 de septiembre de 2011

La pertinaz fascinación de pintar el cuerpo

En las pinturas de la artista inglesa Jenny Saville (Cambridge, 1970) se hace evidente su fascinación por las infinitas posibilidades estéticas y formales que ofrece la materialidad del cuerpo humano. Saville factura una impresión muy sensual y táctil de la superficie del cuerpo en sus monumentales pinturas al óleo. Esto se puede observar en la exposición de sus pinturas y dibujos recientes en la Galería Gagosian de Nueva York, que estará abierta al público hasta el 22 de octubre.

La ampliación de los rasgos faciales de sus seres humanos plasmados en grandes telas y la elaboración en capas y capas de pintura, infunde en sus obras un sentido de la masa y del peso que es casi escultórico y, por momentos, totalmente abstracto. Son muy privativos sus rosados ​​intensos, los rojos y azules que estallan entre los tonos de la piel pálida, revelando mediante el artificio  pictórico el funcionamiento interno de la carne y la sangre de un organismo vivo.
Desde que tenemos noción de ella, nos han impresionado sus inmensos rostros de niños abandonados por la vida y esos cuerpos extraños que se muestran más allá de los géneros aceptados por la tradición cultural.  
En la actual exposición en la Gagosian, Saville vuelve a esa relación íntima entre la madre y el niño en una serie de dibujos de tamaño natural inspirada en las pinturas de las Madonna con el niño del Renacimiento, como por ejemplo La Virgen y el Niño con Santa Ana y San Juan Bautista de Leonardo da Vinci,  una escena muy conocida, pero interpretada con formas que no terminan de “acabarse”, propias de la evanescente época actual.
Es así como en Estudio para arrepentimientos IV (La Virgen y el Niño de Miguel Ángel) (2011), y Componimento inculto (2011), se puede observar una mujer embarazada con un niño pequeño en múltiples impresiones de cada figura, que se dibujan, se borran y se superponen de nuevo para crear estudios de simultaneidad, expresando la relación entre ellos mediante una serie de posturas dinámicas en lugar de las composiciones estáticas de carácter iconográfico de la pintura convencional.


domingo, 18 de septiembre de 2011

Las connotaciones socio-políticas del Arte Actual

En el Encuentro internacional de Arte de Medellín MDE 11 me llamó la atención el trabajo de la artista argentina Adriana Bustos (Bahía Blanca, Argentina, 1965)  conformado por mapas, dibujos, videos y fotografías, con los cuales  establece una analogía entre las rutas de las “mulas” del narcotráfico actual y las rutas del tráfico de mulas en la época de la Colonia en Suramérica. Estas obras pertenecen al gran proyecto Antropología de la mula, el cual también se puede ver desde ayer en la 12 ª Bienal de Estambul.
La serie de dibujos a gran formato identificados como Las Rutas son el resultado de las entrevistas realizadas a mujeres que están cumpliendo condena por delitos relacionados con el narcotráfico en la penitenciaría de Bouwer, en la ciudad de Córdoba, Argentina. De manera semejante a las "mulas" humanas que transportan grandes cantidades de cocaína en cápsulas en el estómago o escondidas en su equipaje, las mulas en la Colonia eran utilizadas para transportar durante largos trayectos los metales preciosos que eran saqueados (de la mina de Potosí, por ejemplo) por los invasores europeos.
Adriana recurre a la cartografía de territorios, las rutas y otros instrumentos de representación para producir imágenes que transmiten las relaciones entre los datos históricos, sociales y económicos investigados. La yuxtaposición de imágenes aparentemente inconexas en el tiempo debe ser entendida como nodos conectados sin jerarquías a niveles heterogéneos, utilizados por la artista como una forma de documentar intensas asimetrías socio-económicas y culturales imperantes en la realidad latinoamericana.
La 12ª Bienal de Estambul explora la rica relación entre arte y política y toma como punto de partida el trabajo del artista cubano-americano Félix González-Torres (1957-1996). Este artista estaba en profunda sintonía con realidades tanto en el plano personal como en el político, prestando una rigurosa atención a los aspectos formales de la producción artística, basada en parte en el post-minimalismo y el conceptualismo y en parte simplemente en la vida cotidiana.
Los curadores Jens Hoffmann (Costa Rica-USA) y Adriano Pedrosa (Brasil) plantean que la 12ª Bienal de Estambul no tiene título porque, parafraseando a González-Torres, el significado siempre está cambiando en el tiempo y el espacio. Y dan la bienvenida a la Bienal en el espíritu de Félix González-Torres, que realmente quería hacer de este mundo un lugar mejor y creía que su arte podría ser un catalizador para el cambio.
En esta Bienal, la artista holandesa, de padres turcos, Eylem Aladoğan (Tiel, 1974) presenta una instalación titulada Listen to your soul, my blood is singing iron triggers that could be released,  integrada por culatas y cañones de fusil y plumas que toman la forma de alas, sugiriendo los miedos al cambio, que como amenaza permanente interna deben ser combatidos con el fin de encontrar una realización existencial.
Por su lado, la colombiana Milena Bonilla (Bogotá, 1975) siguiendo con sus proyectos sobre Karl Marx, visita la tumba del importante filósofo alemán en el cementerio Highgate de Londres donde se inhumó su cadáver en 1883. Allí, elabora un video y un frottage de la lápida fúnebre, donde curiosamente se declara que Marx ya no está enterrado ahí sino en otro lugar cercano.
La obra Imemorial de la artista brasilera Rosângela Rennó (Belo Horizonte, 1962) se hizo en 1994, con base en las fotos de los archivos antiguos de Novacap, la empresa constructora del gobierno que construyó Brasilia, la nueva capital. De allí Rennó obtuvo aproximadamente 60 retratos de los trabajadores que murieron durante la construcción de Brasilia. Revelar estas imágenes de los trabajadores es el aporte a la memoria olvidada del pueblo, un comentario sobre el precio incalculable pagado en vidas humanas, para la realización del sueño modernista de la presidencia de Juscelino Kubitschek de una ciudad diseñada para el futuro.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿Qué nos puede enseñar el Arte Actual o qué estamos dispuestos a ver?

Justo hace una semana veía, junto a otros curadores y artistas, como los rostros de Álvaro Uribe y Raúl Reyes se encontraban grabados en medio de la pregunta ¿Cómo puede superarse el estado de negligencia? en una tela de 10 metros de largo colgada en la fachada del Museo de Antioquia, en pleno centro de Medellín. Muy cerca, también se veían Piedad Córdoba y María Cano.
Esa inmensa xilografía fue desarrollada por el artista alemán Thomas Kilpper (Stuttgart, 1956) como resultado de su intervención en el piso de madera del foso de la orquesta del Teatro Pablo Tobón Uribe. En ese lugar, durante muchos días, el artista tuvo un prolongado encuentro con muchas personas y de ese diálogo sobre la historia, la política y la memoria colectiva de la región surgió la obra que es un relato sobre acontecimientos histórico-culturales, pero esta vez no contados por los historiadores “oficiales”, sino por los que han vivenciado los hechos y épocas. La obra se complejiza por sus múltiples elementos resolutivos, pero esencialmente “da voz a los excluidos, la misma que logra integrarse a la historia internacional de la resistencia y el trabajo por la justicia”.
La obra de Kilpper es una de las más atrayentes del Encuentro Internacional de Medellín 2011 (MDE11) que se inauguró la semana pasada. El Encuentro es un proyecto liderado y realizado por el Museo de Antioquia que finaliza a mediados de diciembre, después de una larga y extensa programación en varios sitios de la ciudad de talleres, exposiciones, encuentro con artistas, conferencias, foros, conciertos y otras actividades.
Los curadores Nuria Enguita Mayo (Madrid, 1967), Eva Grinstein (Buenos Aires, 1973), Bill Kelley Jr. (Los Ángeles, EE.UU., 1970) y Conrado Uribe (Medellín, Colombia, 1976) concibieron para el MDE 11 el concepto curatorial Enseñar y aprender. Lugares del conocimiento en el arte, que cubre los ejes de trabajo del Encuentro como son los diferentes modos de construcción y recreación de conocimiento en y desde el arte y el potencial pedagógico de las prácticas colaborativas y comunitarias.
Otra obra muy llamativa es la de Regina José Galindo (Ciudad de Guatemala, 1974), que  presenta el video Punto ciego, registro del performance realizado en Guatemala el año pasado. La artista explora la relación entre obra y público y desarrolla una investigación sobre el comportamiento de un grupo de personas ciegas frente a una pieza de arte contemporáneo: la misma artista que, desnuda, posa como una escultura. Los invidentes ocupan el espacio y entran en contacto con un cuerpo que no ven, que no comprenden, pero que deben reconocer a través de sus otros sentidos. El performance aborda las circunstancias de cómo se percibe la realidad, “nuestra propia realidad”, y cómo nos desenvolvemos a ciegas, obviando al otro, negándonos a ver.
Araya Rasdjarmrearnsook (Trad, Tailandia, 1957) es una artista cuyos trabajos examinan la relación que tenemos con la muerte, partiendo de sus experiencias con la pérdida, el lamento y la muerte en su natal Tailandia. Ella es mundialmente conocida por sus videos donde aparece como profesora en pleno proceso de enseñanza en interacción con personas recientemente fallecidas.
Vimos dos impactantes videos enfrentados; en ambos aparecen estudiantes en escenarios de enseñanza-aprendizaje, pero mientras en el primer video los estudiantes son aldeanos de Tailandia que comentan a su manera la pintura Baile en el Moulin de la Galette de Auguste Renoir, en el segundo los estudiantes son cadáveres en sus respectivas canastillas metálicas. La artista parte de su experiencia como profesora en la Universidad de Chiang y comenta que al ser los estudiantes personas fallecidas se “genera una serie de situaciones en las que la comunicación aparece interrumpida o donde la información transmitida se entrega de una forma poco inteligible”
En este video The Class II podrás observar a la artista dictando una clase a unos “estudiantes” conseguidos  en un depósito de cadáveres.
Oswaldo Maciá (Cartagena, Colombia ,1960) exhibe su trabajo Escenario para tres circunstancias: A, B, C, conformado por un prisma rectangular fragmentado en 7 partes dispersados en un escenario, de tal forma que el visitante puede transitar en medio de ellos. Estos objetos escultóricos son bañados por un paisaje sonoro de repeticiones y silencios realizado por el músico Saul Giner. La mente del espectador debe fusionar los dos sentidos (visual y auditivo) para desarrollar una nueva percepción, propicia para cuestionar nuestro conocimiento,  releer, borrar o redibujar lo percibido. Oswaldo Maciá afirma que "es imperativo el ejercicio de re-pensar las relaciones entre los sentidos para obtener nuevas lecturas, sobre todo lo que creemos saber, entender, conocer antes de que se conviertan en dogma”.
Suzanne Lacy (U.S.A., 1945) ya había realizado el proyecto La piel de la memoria en el barrio Antioquia de Medellín en 1999, en compañía de la doctora en antropología Pilar Riaño. La artista logró unir fuerzas de activistas de derechos humanos, miembros de la comunidad, organizaciones, artistas e intelectuales para producir un trabajo complejo que contribuyó a incluir en la agenda social temas como la construcción de una sociedad civil y la exploración del arte público como un elemento que logra apoyar el cambio político.
En el Encuentro pudimos ver una instalación con materiales contextuales y de archivo y un estante con objetos y textos recopilados en esa época. Objetos evocativos, que están cargados de las temibles experiencias de sus dueños. Varios videos también dan cuenta de las actividades desarrolladas. Además de la instalación, pudimos escuchar también, en una reunión programada al día siguiente de la inauguración, a varias personas que participaron en el proyecto relatando sus experiencias y haciendo un balance, 12 años después, sobre lo ocurrido y como está la situación actual de Medellín sobre la violencia, el trabajo de la memoria, el arte público y la construcción de sociedad civil.
El MDE 11 proyecta hacer de Medellín uno de los centros con presencia permanente en el contexto internacional del arte, promoviendo la producción, circulación y apropiación de las prácticas artísticas contemporáneas.  El  Encuentro ha previsto unas estrategias que “operan como una estructura horizontal de relación, con la cual se activan y replantean diversas formas de comunicación entre las prácticas artísticas y la ciudad”.
En el siguiente video puedes escuchar a la directora del Museo de Antioquia Ana Piedad Jaramillo explicando otros objetivos del MDE 11. Baja la programación completa del MDE 11.

sábado, 27 de agosto de 2011

Doris Salcedo.Plegaria Muda.



Doris Salcedo (Bogotá, 1958).
Plegaria Muda.
2008-2010
Instalación
Dimensiones variables
Museet Malmö, Suecia. 




Plegaria Muda nos invita a reflexionar sobre las zonas grises que siempre aparecen en los márgenes oscuros de nuestras sociedades, las zonas en las que los roles de agresor y la víctima tienden a fusionarse y que una vida humana más fácilmente puede ser degradada a la nada. Se deriva de una investigación de tres años de duración en los guetos del sur de East Los Angeles, pero también es una respuesta directa a las atrocidades cometidas por el ejército de Colombia entre los años 2003 y 2009.
Plegaria Muda puede ser traducida como "La oración Muda" y responde a los actos de violencia con una quietud contemplativa. Que no cuenta historias sobre las víctimas individuales, sino en el silencio que da voz a un trauma colectivo que ha causado heridas infectadas a lo largo de un tejido social. Retirado a una invisibilidad, privado y anónimo, hasta el mismo centro de esta pieza es un dolor abismal - una pena, reprimida y sin procesar, que puede encontrar ningún lugar donde la muerte violenta se reduce a la insignificancia completa.

domingo, 21 de agosto de 2011

La impureza, la traducción y el intercambio


¿Qué hubiera pasado si René Descartes, el padre de la filosofía moderna, hubiera vivido unos años en medio de la exuberante e intrincada selva amazónica? Hubiera desarrollado el mismo riguroso pensamiento cartesiano? Un método para la selva? Bueno, estas extrañas, pero no inofensivas preguntas pueden surgir del largometraje Ex Isto (2010) del artista brasilero Cao Guimarães que hace parte de la exposición La Espiral y el cuadrado. Ejercicios de traducibilidad, actualmente montada en la Bonniers Konsthall de Estocolmo.
Cao Guimarães (Belo Horizonte, Brasil, 1965) se inspira en la hipótesis que el poeta Paulo Leminskis plantea en su novela experimental Catatau de 1975: ¿Qué hubiera pasado si René Descartes hubiera ido con el holandés Maurice de Nassau al Brasil del siglo XVII? En la película se ve al filósofo en un viaje impresionante y exótico, lleno de descubrimientos, como las hierbas alucinógenas, un trópico inclasificable y, finalmente, una confrontación con sus propias dudas.
La muestra La Espiral y el cuadrado. Ejercicios de traducibilidad, explora el encuentro entre diversas culturas, especialmente las de Suecia y Brasil. ¿Qué sucede en los intercambios entre culturas, entre idiomas, entre un espectador y una obra de arte?
Para abordar ejercicios de traducibilidad se presentan los trabajos de artistas internacionalmente reconocidos de diferentes generaciones y con muchas expresiones diferentes: Angela Detánico y Rafael Lain, Mauricio Dias & Riedweg Walter, Eugenio Dittborn; Öyvind Fahlström, Cao Guimaraes, Dominique Gonzalez-Foerster, Fredrik Ehlin, Andjeas Ejiksson y Oscar Mangione, Laura Lima, Arto Lindsay, Dora Longo Bahía, Renata Lucas; Raimundas Malašauskas y Marcos Lutyens, Cinthia Marcelle, Rodrigo Matheus, Cildo Meireles, João modo , Fabio Morais, Rivane Neuenschwander, Natascha Sadr Haghighian, Rirkrit Tiravanija, Haegue Yang.
En la obra El primer amor (2005-2011) de la artista Rivane Neuenschwander un dibujante de retratos de la policía traduce, en el dibujo de un retrato en papel, la descripción que hacen los visitantes de su primer amor.
La artista Laura Lima (Governador Valadares, Brasil, 1971) guía a los cuerpos humanos para ejecutar una determinada acción, en su mayoría equipados con utensilios específicos o disfraces, o en forma de elementos arquitectónicos. En Marra (1996) dos hombres desnudos se empujan unos a otros con sus manos y luchan en el espacio expositivo, mientras están unidos por una capucha común sin poder ver y respirar cómodamente. La obra explora la rivalidad y la lucha o la colaboración entre las personas.
Rodrigo Matheus (Sao Paulo, Brasil, 1974) explora la representación y la percepción en el arte y la naturaleza. En La naturaleza de la Construcción (2011) una red metálica se presenta entre las ramas de un árbol. Este tipo de red se pone por encima de las ventanas en Brasil con el fin de evitar que los niños se caigan. La instalación es una especie de diorama en el que se contrasta una pintura de paisaje en el fondo en contra de la auténtica naturaleza, pero en una galería de arte instalada artificialmente.


domingo, 14 de agosto de 2011

Arqueología en un futuro posible

El artista británico Tony Cragg (Liverpool, 1949) está considerado como uno de los escultores vivos más importantes del mundo. Por estos días su obra se expone simultáneamente en cinco ciudades: Venecia, Dallas, Duisburgo, París y Edimburgo, aunque es en ésta última donde se da  la más completa y atractiva de sus exposiciones.

Efectivamente, la Galería Escocesa de Arte Moderno muestra lo último de Tony Cragg, reconocido como figura central de la generación de escultores británicos surgida a finales de los años 70. Tony Cragg: esculturas y dibujos se centra en trabajos monumentales como Declination (2004), Outspan (2006) y McCormack (2007) realizados durante los últimos quince años, junto a un número significativo de obras anteriores que permiten apreciar la evolución del artista.
Este escultor es recordado por sus trabajos de finales de los años 80 como los famosos frascos de mermelada, botellas de detergente retorcidos y toda clase de objetos encontrados de plástico de colores brillantes, que realizó como expresión sintética de lo que el autor prevé que serán los objetos arqueológicos que aporten información de nuestra cultura actual a los seres que visitarán nuestro planeta dentro de varios siglos.
Cragg ha desarrollado un enfoque de investigación intuitivo en su escultura, utilizando una extraordinaria variedad de materiales. Desde mediados de la década de 1980 ha trabajado extensamente en otros materiales tales como bronce, vidrio, acero inoxidable y madera.
Tony Cragg hizo Britain Seen from the North durante una visita a Gran Bretaña en 1981, cuando sintió que la nación estaba plagada de dificultades sociales y económicas. La figura de la izquierda es un retrato del artista. Cragg vive en Alemania, por lo que aunque Gran Bretaña es su país natal, la visitó viéndola con los ojos de un extraño. El trabajo se compone de muchos objetos individuales, dispuestos en el muro para formar una imagen más grande. Esto ha llevado a que su obra se describa como una "relación de la parte al todo, una idea derivada de la física de partículas”.
La instalación Cumulus está conformada por recipientes de vidrio que han sido tratados con chorro de arena para lograr un acabado transparente lechoso. Se advierte que lo que sería un lento proceso de erosión, se aceleró aquí por el uso de la tecnología moderna. Cada nivel de los vasos, botellas y cuencos parecen sostener la plataforma de arriba.

Cumulus es una "acumulación", un término que describe la práctica escultórica mayoritaria de Cragg, es decir la recolección y organización de los objetos encontrados, con referencias a la geología y la arqueología, pasado y presente, la naturaleza y la cultura.


domingo, 7 de agosto de 2011

El arte en diálogo con el enigma y el misterio


Coincidiendo con la conmemoración de los 66 años del bombardeo de Estados Unidos a la ciudad de Hiroshima, en Japón, ayer 6 de agosto se inauguró la cuarta edición de la Trienal de Yokohama, que lleva por título "La hora mágica: ¿Qué parte del mundo podemos conocer? Con la curaduría de la crítica de arte japonesa Akiko Miki, la Trienal   tiene la intención de centrarse en las obras de arte que se refieren a los misterios del mundo y nuestra vida cotidiana, tales cosas como la magia, los poderes, los fenómenos sobrenaturales, la mitología, la leyenda y el animismo.
En el texto curatorial Akiko dice que tiene la sensación de que los avances en la tecnología e información científica, tales como Internet, han hecho que el mundo sea más reconocible de lo que ha sido en el pasado, sin embargo “incluso en nuestro entorno más inmediato sigue habiendo innumerables enigmas, misterios que siguen siendo inexplicables por la ciencia o la razón. Al mismo tiempo, muchas de las cosas que durante mucho tiempo hemos dado por sentado, como los conceptos de tiempo y espacio, están siendo modificados por los mismos avances tecnológicos”.
Algunas de las obras expuestas son:
La instalación Organs (2008) del artista italiano Massimo Bartolini (Cecina, 1962) se muestra como un andamio extraño, hecho de tubos metálicos, como los que cubren las fachadas de los edificios en construcción o restauración. De la “construcción” brotan notas musicales, algunos creen que de los mismos tubos. Los sonidos son producidos mecánicamente por un rodillo de barras cuidadosamente ubicado en la base de la instalación. La obra induce evocaciones de una nostalgia infantil, como la de una caja de música, pero también las formas tubulares recuerdan los tubos de un órgano en conjunción con una musicalidad algo misteriosa y de cierta religiosidad: una variación de John Cage, la línea melódica sencilla que el compositor creó en 1969 como una "imitación barata" del Socrate de Erik Satie, para una pieza de danza de Merce Cunningham. Ver un video de la presentación de la obra el año pasado en Art Basel.
En el video DeadSee (2005) de la artista israelí Sigalit Landau (Jerusalem, 1969) vemos un cable de doscientos cincuenta metros que perfora y sostiene encadenadas 500 patillas, formando una balsa de seis metros en espiral en las aguas saturadas de sal del Mar Muerto. En medio del verdor de esta configuración, aparece la artista flotando desnuda con un brazo extendido hacia un grupo de frutas "heridas", con la pulpa de color rojo intenso. La forma de caracol se despliega gradualmente en una línea verde, dejando ver la superficie del agua y el cuerpo que nada agredido por la saturada solución salina del Mar Muerto. El video fue realizado en agosto de 2004 en el área de Sodoma al sur de Masada.
En la obra Telephone in Maze (2011) de la icónica artista Yoko Ono (Tokyo, 1933) el espectador tiene que recorrer un laberinto de cristal para tomar un teléfono que se encuentra en el centro y hablar con la celebérrima artista. Es una metáfora de la situación japonesa: parece viable por la transparencia de las paredes, pero no es fácil y más de uno puede cosechar estrelladas y golpes con los muros de vidrio.
Con toallas, sábanas, ropa usada y otros elementos cotidianos combinados con pequeñas torres de energía, el artista Takahiro Iwasaki (Hiroshima, 1975) crea visiones de ciudad que nos remiten a la precariedad y la inestabilidad del mundo actual.

La pieza llamada Uno de Wilfredo Prieto (Sancti-Spíritus, Cuba, 1978) es una nítida presentación de la idea de cómo un objeto auténtico enterrado en medio de una pila de sus imitaciones desaparece como tal y la tarea de tratar de distinguir el valor «real» se convierte en un ejercicio inútil.