viernes, 25 de marzo de 2011

Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido

Una importantísima  exposición titulada Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido estará abierta al público en la Fundación Proa de Buenos Aires hasta el 19 de junio. Es la primera vez que se presenta en Argentina un panorama completo a través de 86 obras -dibujos, objetos, pinturas, esculturas e instalaciones- de la artista franco-norteamericana Louise Bourgeois, nacida en París en 1911 y fallecida recientemente, a los 98 años, en Nueva York.
La muestra vincula la obra de la artista con algunos de los conceptos más importantes del psicoanálisis. En palabras del curador Philip Larratt-Smith, es el modo en el que la artista encuentra “equivalentes plásticos” de “estados psicológicos”: “Todas las obras han sido elegidas para destacar la persistente presencia del psicoanálisis como fuerza inspiradora y espacio de exploración en su vida y su obra”.
Temáticas como la histeria, el fantasma del padre, ecos de la infancia, género y representación fálica, lo fisiológico, la dimensión onírica y el inconsciente, imaginario autobiográfico, el ser madre y otros están presentes en la exhibición que abarca 60 años de producción artística, en un recorrido integral de una de las artistas más destacadas, inclasificables y notables del siglo XX.
Oscilantes, los trabajos de Louise Bourgeois no persiguen una geometría única ni se adaptan al realismo. Por el contrario, activan un vocabulario personal y persiguen una función emotiva: “Mi trabajo es ocuparme del dolor”, escribe la artista.
La monumental y emblemática araña Mamá (1999), instalada en la explanada de la Fundación,  encabeza la exhibición. Gigante en su amenaza y enorme en su protección, Proa ubica en el espacio público de Buenos Aires una obra capital de Louise Bourgeois, como anteriormente se pudo observar en Londres, Tokio y París.
Con Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido, Proa vuelve a ofrecer la oportunidad de conocer la obra de una de las artistas emblemáticas del siglo XX. Louise Bourgeois convivió con los movimientos artísticos de su tiempo, profundizó el pensamiento radical de la época y tuvo las inquietudes que tuvieron muchos artistas. Sin embargo, su legado es irreductible a la línea de desarrollo de las corrientes estéticas y las vanguardias artísticas, porque Louise Bourgeois construyó un mundo propio.
Puedes bajar aquí  el catálogo de la exposición y el texto del curador.

martes, 15 de marzo de 2011

Thomas Hirschhorn: El compromiso y la implicación personal

En la  The Power Plant Contemporary Art Gallery de Toronto se inauguró el pasado viernes una de las más grandes y envolventes instalaciones de Thomas Hirschhorn (Berna, 1957) titulada Das Auge (El ojo). Seleccionado para representar a su Suiza natal en la Bienal de Venecia 2011, Hirschhorn es conocido por sus obras de arte en expansión que utilizan materiales de uso cotidiano, imágenes encontradas en los medios de comunicación, mapas y apasionados textos de graffiti, para atraer al público a pensar en forma activa en la política y la filosofía. Hirschhorn siempre ha estado interesado en la estética política - consignas, pancartas, fotos provocadoras- y en mover a la gente a pensar y actuar críticamente sobre el mundo.
Extendiéndose más allá del espacio de la galería, hasta un altillo construido especialmente, la ambiciosa Das Auge (El ojo) se basa en la imagen de un ojo que sólo ve el color rojo. Improvisado con cientos de diferentes elementos escultóricos, imágenes y textos, toda la puesta en escena está dominada por la yuxtaposición de rojo y blanco: las banderas de Canadá, Suiza y otros países; las venas en un ojo, sangre en la nieve. El artista ha escrito: "Das Auge no ve todo - pero ve todo lo que es de color rojo. Das Auge sólo ve el color rojo. Por lo tanto, sólo puede mostrar el rojo, que sólo puede nombrar a rojo, y sólo puede "ser" rojo”. Potente y contundente.
Thomas Hirschhorn reside en París. Entre 1978 y 1983 se forma como artista en la Schule für Gestaltung de Zurich. Su obra está concebida en función del espacio al que esté destinada: el museo, en el caso de sus esculturas; o la calle, en el de sus “altares”, “quioscos” y “monumentos”. Las referencias a la moda, el arte, la política y la filosofía, se entrelazan en su trabajo de manera paradójica. El compromiso y la implicación personal son medulares para Hirschhorn, que los lleva al terreno artístico a través de homenajes a sus artistas y escritores favoritos del siglo XX, como los "altares" que coloca en lugares públicos y poco frecuentados, homenajes efímeros que dedica a Spinoza (Ámsterdam, 1999), Deleuze (Avignon, 2000) o Bataille (Kassel, 2002).
Es muy conocido el proyecto Musée Précaire Albinet, que entre mayo y junio de 2004 Hirschhorn dio vida en unos bloques de viviendas de Auversvilliers, en las afueras de París, donde él mismo vive y trabaja. Bajo su dirección, un grupo de vecinos construyó una estructura de espacios multivalentes en los que se presentó la obra de ocho artistas clave del siglo XX: Duchamp, Malevitch, Mondrian, Le Corbusier, Léger, Dalí, Warhol y Beuys. Durante ocho semanas, cada una de las cuales se dedica a uno de los artistas, los vecinos y personas de otros lugares conviven en torno a la idea comunitaria de arte, en medio de conferencias, talleres de escritura, debates, juegos y fiestas.
El museo es "precario", sin climatización, sin vigilancia, sin departamento pedagógico; y "efímero", solo dura ocho semanas. Pero estas insolvencias se convierten en un activo con la idea de que un museo puede no conservar, ni archivar, ni siquiera "dinamizar culturalmente" al barrio, sino que existe sólo como empresa colectiva subvencionada por la institución arte. No muestra arte. Ni siquiera está dedicado específicamente al arte, sino que quiere cimentar la capacidad de gestión de los vecinos. El arte sólo es un apetitoso cebo, aunque con una diferencia sustancial respecto a las prácticas de "caza cultural" que quieren poner el arte "al alcance del público": no se trata de cazar al espectador, sino desearle una buena digestión del pedazo de queso. Una seducción, casi una trampa, pero sin engaño.

sábado, 12 de marzo de 2011

La máscara africana: potencial de reinvención dinámica

Se inauguró el pasado martes en el Museo Metropolitano de New York la exposición Reconfiguración de un Icono africano: Odas a las Máscaras de artistas modernos y contemporáneos de tres continentes, que reflexiona sobre la pertinencia actual de las máscaras africanas como fuente de inspiración para los artistas de todas las culturas contemporáneas. Es bueno recordar que en los primeros años del siglo pasado, la máscara africana, sobre todo la del Congo francés, fue muy importante para Picasso en la creación del lenguaje cubista.
Con 19 objetos y una fotografía, esta muestra sorprende por inusitadas esculturas creadas por los artistas contemporáneos Romuald Hazoumé (n. 1962) y Calixte Dakpogan (n. 1958), ambos de la República de Benin, a partir de los bienes consumidos y desechados por la sociedad. Sus obras son, conscientemente, una irónica referencia a sí mismos, por el hecho de que la máscara es la forma de expresión africana más conocida en Occidente.
Los objetos artísticos de Hazoumé, que incluye Ear Splitting,  1999, (CCAA, The Pigozzi Collection, Ginebra), son creados a partir de los jerricanes o recipientes de plástico para transportar carburantes, que manipula y complementa con una variedad de materiales de desecho. Estos recipientes son utilizados por las comunidades pobres de su país en la obtención del agua para el consumo familiar. El artista concibe sus "máscaras jerricán" como un homenaje a la tradiciones de la máscara de África Occidental. También funcionan, con un toque de humor, como retratos de la sociedad contemporánea de Benin, así como para reflexionar sobre la relación entre África y Occidente.
Por su lado, Dakpogan se basa en varios elementos dispares como el metal de los carros abandonados, CDs, peines y latas de refresco, como en su obra Heviosso, 2007, (CAAC, The Pigozzi Collection, Ginebra).  Descendiente de herreros de Porto-Novo, crea ingeniosas composiciones escultóricas que reflexionan sobre la larga historia de intercambios costeros de Benin, que han definido su política e historia religiosa. Dakpogan reflexiona sobre esta situación a través de una síntesis de gran inventiva de elementos inesperados, invocando la importancia de la máscara en lo que se refiere a la expresión regional y su centralidad a la historia canónica del arte.
Reconfiguración de un Icono africano: Odas a las Máscaras de artistas modernos y contemporáneos de tres continentes también incluye exploraciones de artistas norteamericanos en una variedad de medios para demostrar aún más el potencial de reinvención dinámica y composición abierta de la seminal "máscara".
El público podrá admirar la icónica fotografía Noire et Blanche de Man Ray (1890-1976), así como obras recientes de los influyentes escultores Lynda Benglis (n. 1941) y Willie Cole (n. 1955). Desde hace mucho tiempo, los intereses de Benglis en la escultura africana han sido la fuente de inspiración para una serie de máscaras de cristal, que ahora muestra por primera vez. Cole rinde homenaje a los géneros clásicos de las máscaras africanas a través de conjuntos de materiales humildes procedentes de su propio entorno, que le permiten reflejar su apego espiritual a la cultura material de África.

lunes, 28 de febrero de 2011

El arte mexicano: exotismo o complejidad contemporánea

Por estos días se exhibe conjuntamente en dos museos del sur de California una exposición que pretende desestabilizar categorías tradicionales asociadas con México y con el arte mexicano. Casi siempre  cuando hablamos de arte mexicano surge ese concepto de  "mexicanidad" como una categoría fija y típica, que sólo se asimila a lo exótico, a lo Frida Kahlo y Diego Rivera.
Desafiando ese cliché, México: Expected/Unexpected es una exhibición de instalaciones, fotografías, videoartes, pinturas y otros medios tradicionales y contemporáneos de artistas mexicanos que se presenta conjuntamente en dos museos del sur de California: El Museo de Arte Latinoamericano (MOLAA) y el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego (MCASD).

Con más de 100 obras de la colección de Isabel y Agustín Coppel, México: Expected/Unexpected muestra desde fotografías de los destacados mexicanos Manuel Álvarez Bravo y Graciela Iturbide hasta obras de artistas conceptuales contemporáneos como Gabriel Orozco y Teresa Margolles.
Esta muestra es una invitación a explorar el arte mexicano contemporáneo en intenso diálogo con sus precursores históricos y con el contexto internacional en el que se inscribe.  Es así como la presentación de las obras se articula alrededor de dos grandes ejes: por un lado, la exposición ofrece una colección abierta a la dinámica global que alimenta al arte contemporáneo en el momento actual y, por otro, una colección vinculada a un grupo de artistas mexicanos contemporáneos.
La colección Isabel y Agustín Coppel cuenta con figuras clave de la escena del arte contemporáneo mexicano como Gabriel Orozco, Francis Alÿs, Carlos Amorales, Abraham Cruzvillegas, Damián Ortega y Melanie Smith, entre muchos otros. Partiendo de la obra de estos artistas la colección se expande diacrónicamente, en un esfuerzo para establecer las posibles influencias y antecedentes de la obra de estos artistas, en las prácticas de figuras como Gordon Matta Clark, John Baldessari, Lygia Clark, Ed Ruscha, Ana Mendieta y Helio Oiticica. También se despliega sincrónicamente ya que incorpora jóvenes artistas internacionales con una poética que parece similar a la de los mexicanos, como Maurizio Cattelan, Fischli y Weiss, Kendell Geers Tatiana Trouvé, Rivane Neuenschwander y Terence Koh.
México: Expected/Unexpected explora una posible definición del arte mexicano contemporáneo, con obras que intentan superar esa noción como una categoría estable. En un movimiento que se hace eco de lo que parece estar ocurriendo en otras áreas de la cultura mexicana como el cine y la literatura.
La exposición opera como una especie de espejo que proyecta una imagen del arte mexicano contemporáneo alejado de estereotipos, dinámico, inestable, rico, complejo, impredecible, donde la tradición y la innovación están en constante interacción. El resultado sorprende, por una imagen contemporánea que está ahí donde el espectador sólo esperaría la simpleza del cliché. 

jueves, 24 de febrero de 2011

Alfredo Jaar: Articular estética y política

Una sorprendente instalación, por su marcada intención de articular estética y política, está abierta al público en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), con sede en la Cartuja de Sevilla, España, hasta el próximo 15 de mayo. Se trata de la obra The Marx Lounge, del artista Alfredo Jaar (Santiago de Chile, 1956), que se constituye en un repaso al marxismo a través de su creador y de sus principales referentes.
Una gran mesa de 20 metros llena de 500 libros es la pieza central de la exposición, ubicada en un espacio cuyas paredes y suelo pintados de rojo aluden a las ideologías tratadas. Al ser una instalación participativa, los espectadores podrán hojear libros de Karl Marx (Treveris, Alemania, 1818 - Londres, 1883), así como obras de teóricos y filósofos como Slavoj Žižek, Stuart Hall, Jacques Rancière, Ernesto Laclau, Chantal Mouffe, Fredric Jameson, Pierre Bourdieu, Frantz Fanon y otros, que ofrecen nuevos modelos de pensamiento y son muestra de la extraordinaria cantidad de conocimiento generado en las últimas décadas. Según el artista, ha habido una verdadera revolución intelectual, pero hay una gran distancia entre ésta y el mundo real.
La muestra también puede interpretarse como una gran sala de lectura, donde Alfredo Jaar invita al público a sentarse a leer y reflexionar sobre la importancia y viabilidad del marxismo en el contexto contemporáneo y sobre las ideas políticas y filosóficas más importantes surgidas en los últimos tiempos. Ideas que pueden servirnos para comprender un poco mejor nuestro presente.
Alfredo Jaar es un afamado artista latinoamericano que en 1986 sorprendió en la Bienal de Venecia con su obra Gold in the Morning, sobre el trabajo de hombres al borde de la esclavitud en las minas del cráter dorado de Sierra Pelada en Brasil; también es muy recordada su obra Proyecto de Rwanda (1996) sobre el genocidio racial en esa nación africana y el silencio cómplice de muchos países y organizaciones internacionales. En septiembre del año pasado, llevó a la Bienal de Liverpool una colección de textos políticos, literarios o filosóficos en torno a Marx. Y esa es la base de la actual exposición, enriquecida por numerosos fondos en nuestro idioma procedentes de la librería Laie y por abundantes ejemplares de El capital y de El manifiesto comunista, cedidos por el coleccionista catalán Emili Gasch; entre ellos, la primera edición española de El capital, que data de 1931.
De su obra, el artista expresa que “es una de las maneras de pensar el mundo. Ahí está descrito lo que ha ocurrido y lo que va a ocurrir. Pero hay una brecha entre esta información y el mundo real. Ya nadie sabe lo que es el marxismo. El sentido original está completamente perdido. Esta propuesta cobrará sentido cuando alguien abra un libro y se siente a leerlo en uno de los sofás. El promedio que un espectador dedica a contemplar una obra de arte es de tres segundos. Muy poco para un artista que dedica a su trabajo una vida entera. Esta es una obra que invita a pararse. Que le grita al espectador ¡pare, pare!"
Este trabajo conceptual irá cambiando a medida que los espectadores lean libros como El hombre unidimensional de Herbert Marcuse, El planeta enfermo de Guy Debord o La dominación masculina, de Pierre Bourdieu y los devuelvan a la mesa, tal vez a una posición distinta, que irá fotografiando la cámara de Jaar, testigo de una obra conceptual basada en "la verdadera revolución intelectual como potencial no realizado hasta la fecha".
Y Alfredo Jaar puntualiza: "Tenemos la oportunidad de poner en cuestión que, cuando nunca ha habido dinero para invertir en programas de salud, de cultura y de educación, hay una crisis económica y, como por arte de magia, aparece el dinero para salvar a los bancos. Siempre hay dinero para salvar esta maquinaria económica que provocó el desastre".

jueves, 10 de febrero de 2011

Arte y Vida Artificial

El Concurso Internacional Arte y Vida Artificial entregará hoy, en el Auditorio de Fundación Telefónica en Madrid, los premios a los artistas ganadores de la 13ª versión, que fueron seleccionados en el pasado mes de diciembre.
Los tres principales galardones recayeron en:
Sonia Cillari por Sensitive to pleasure. (Primer Premio, 18.000 euros). La ítalo-holandesa presentó una provocadora performance interactiva en la que analizaba la frustración provocada por la desconexión existente entre su experiencia vital y su producción audiovisual. Cillari es una artista  audiovisual y arquitecta que reside en Ámsterdam, Holanda y trabaja en la creación de mecanismos sensoriales y perceptivos en distintos entornos inmersivos y magnificados.
Gilberto Esparza por Plantas Nómadas (Segundo Premio, 14.000 euros). El mejicano hizo uso en esta pieza de diversos elementos orgánicos y tecnológicos para crear una entidad biocibernética que lleva a cabo en sí misma procesos de limpieza y elaboración de nutrientes. La obra de este artista que la habíamos relacionado en este blog: http://arte-actual.blogspot.com/2010/03/la-obra-de-arte-viva-no-por-mucho.html
Julián Oliver por Psworld. (Tercer Premio, 8.000 euros). Visión incisiva y elegancia formal caracterizan esta obra, en la que lo virtual se percibe como una representación de lo real para provocar en el espectador un sentimiento de ansiedad en torno a la concepción de su entorno. Se sirve para ello de la tecnología de un comando ps y de la herramienta Unix.
Dos colombianos fueron seleccionados en la modalidad de incentivos de producción: Alejandro Duque con TRUeQUE (7.000 €) y Andrés E. Burbano Valdés con New Dunites (5.000 €). Otros ganadores son María Teresa dos Santos Cardoso (Portugal) con Luz (10.000 €); Bruno Vianna (Brasil) con Liquid Satellite Garden (6.000 €); Ezequiel Fernández Lasnier (Argentina) con PROYECTO KOI (5.000 €); Sergio Soares Ferreira (Portugal) con Among (3.000 €), y Féliz Luque Sánchez (España) con Chapter II: Understanding Modularity (4.000 €).
La Fundación Telefónica mostrará en su stand de ARCOmadrid, entre el 16 y el 20 de febrero, las obras galardonadas, que fueron seleccionadas por un jurado constituido por José Carlos Mariátegui (Perú), Mónica Bello Bugallo (España), Nell Tenhaaf (Canadá), Rodrigo Alonso (Argentina), Simon Penny (EE.UU/Australia), Zhang Ga (EE.UU/China) y Francisco Serrano, Director General de Fundación Telefónica.
Mira el video de la obra de Sonia Cillari:


martes, 8 de febrero de 2011

Felix Gonzalez-Torres: Inestabilidad y potencialidad para el cambio

Una gran retrospectiva del artista cubano Felix Gonzalez-Torres (1957-1996) se exhibe en el El MMK Museum für Moderne Kunst de Frankfurt. Incluyendo cuadros rara vez vistos y conocidos, esculturas, obras fotográficas y proyectos públicos, esta gran exposición titulada  Felix Gonzalez-Torres. Specific Objects without Specific Form refleja el alcance total de la carrera corta pero prolífica de este excepcional artista. 
Nacido en Cuba, González-Torres se instaló en Nueva York a finales de 1970, donde estudió arte y comenzó su práctica como artista antes de su muerte prematura, a la edad de treinta y ocho años, debido a las complicaciones relacionadas con el SIDA. 
Participó en trabajos colectivos de arte con el Group Material en la década de 1980. Fue un activista social comprometido y, en un tiempo relativamente corto, desarrolló una profunda influencia de los trabajos en relación crítica con arte conceptual y el minimalismo, mezclando la crítica política, el impacto emocional y su interés fundamental en las formas, concretadas por una amplia gama de medios artísticos, que incluyó dibujos, esculturas y carteles públicos.
Hoy, su obra se considera innovadora e influyente para las generaciones posteriores de artistas. Como punto de partida para sus creaciones utilizó a menudo objetos de la vida cotidiana, tales como relojes, espejos y lámparas.
Sus trabajos más conocidos incluyen grandes cantidades de dulces y pilas de papel amontonadas de los que se sirven los visitantes. Con estas obras minimalistas y con sus guirnaldas de bombillas de luz, González-Torres exploró la relación entre el tiempo del arte y la existencia humana. 
El sentido de estas obras de arte se basan, al igual que en gran parte de lo que hizo, en una inestabilidad y potencial para el cambio de conceptos. El resultado es un cuerpo de trabajo profundamente humano, íntimo y también frágil, ya que tiende a desestabilizar las certezas aparentemente inquebrantables: la obra de arte es estática e inmanente, el autor es el que termina la obra o una exposición es un lugar para mirar, pero donde no se puede tocar.

jueves, 27 de enero de 2011

La virtualización del arte

Lo que para muchos, hace pocos años, era un despropósito solo pensarlo, hoy es una realidad: una feria de arte exclusivamente por internet. En efecto, hasta el 30 de enero estará activa VIP Art Fair, la primera feria de arte exclusivamente online, que tiene como objetivo hacer confluir la fuerza colectiva del mundo del arte contemporáneo y sus galerías con el alcance ilimitado de internet. Esta Feria ofrecerá a los compradores y coleccionistas obras de arte de creadores de todo el mundo.
Algunas de las galerías internacionales más conocidas, como las estadounidenses Gagosian y David Zwirnre, la londinense White Cube o la berlinesa Max Hetzler –entre otras– forman parte de esta iniciativa. Igualmente, están participando las galerías latinoamericanas Fortes Vilaca, González y González, Gentil Carioca y Labor.
El diseño digital de VIP Art Fair permite a los visitantes ver en línea las obras de arte gracias a la tecnología AO, que presenta las piezas en relación con otras obras y en la escala relativa a la figura humana. Los compradores pueden realizar acercamientos para examinar los detalles de una pintura, la textura de una obra, obtener múltiples vistas en tres dimensiones y ver vídeos. Por su parte, las galerías proporcionan información general sobre las obras de arte y los artistas que incluyen biografías, ensayos para catálogos, vídeos y entrevistas.
La interactividad entre el comprador y el vendedor es una de las características más llamativas de esta Feria. Cada galerista tiene la capacidad de mantener conversaciones con los coleccionistas a través de mensajería instantánea, chat o videollamada Skype para discutir las obras que se ofrecen en la cabina virtual. Los distribuidores también pueden proporcionar acceso a su galería, a su catálogo, pueden compartir obras en tiempo real con los clientes, etc.
Para visitar y explorar la Feria hay muchas maneras. Puedes elegir entre una selección de recorridos creados por coleccionistas, críticos y comisarios participantes o seleccionar múltiples opciones de navegar por el sitio: por criterios de interés, como artista, participantes, galeristas, precio de las obras o lugar de los expositores.
Entra a https://view.vipartfair.com/ y diseña tu propio tour personalizado, compártelo con amigos e incluso accede a la Sala VIP.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Revisión histórica y discurso estético en Bellas Artes

Siete décadas lleva por título la exposición que se encuentra abierta al público en la Galería de Arte La Escuela de la Facultad de Bellas Artes de Barranquilla. Con la curaduría de Eduardo Vides y Danny González, la muestra destaca las trayectorias de siete maestros de la plástica nacional que desarrollaron su producción artística en el Caribe colombiano: Alejandro Obregón, Ángel Loochkartt, Delfina Bernal, Álvaro Barrios, Álvaro Herazo, Efraín Arrieta y Antonio Iginio Caro.
El nombre de la exposición es denotativo de los años de vida que tiene la Escuela de Bellas Artes, elevada a Facultad de la Universidad del Atlántico desde 1979. Son 70 años desde que el filósofo Julio Enrique Blanco concibió la idea de que la sociedad barranquillera y caribeña necesitaba una escuela de artes para completar la mayoría de edad como sociedad civilizada y humanista.
Por otro lado, esta historia de 70 años de Bellas Artes coincide felizmente en su nacimiento con el Salón Nacional de Artistas Colombianos, cuya versión inaugural tuvo lugar en Bogotá en 1940, siendo su gestor el Ministro de Educación de la época, el siempre recordado mártir Jorge Eliécer Gaitán. Curiosamente, en ese Primer Salón Nacional un joven pintor del Caribe obtuvo mención de honor cuando solo contaba con 20 años de edad; me refiero a Enrique Grau, que concursó con la reconocida tela Mulata Cartagenera.
Esta muestra intenta desde los criterios curatoriales impulsar una revisión histórica de los aportes que la institución, a través de los talentos que han pasado por sus talleres, ha brindado a la cultura artística en el ámbito nacional y en algunos casos en el concierto internacional. Se parte de la evidencia histórica de que los siete artistas expositores han trascendido las fronteras regionales y han dejado su huella indeleble en los relatos de la plástica colombiana.
Lo anterior, refrendado por la conquista del máximo galardón de la plástica en Colombia por parte de dos de ellos, Obregón y Loochkartt. En efecto, Alejandro Obregón se llevó el primer Premio del XIV Salón Nacional de Artistas, en 1962, por su magistral tela Violencia y Ángel Loochkartt obtuvo la máxima distinción en el XXX Salón Nacional de 1986 con su expresiva pintura El ángel nos llama.
Los dos también obtuvieron reconocimientos internacionales, que se suman a las incursiones en el ámbito americano de Álvaro Barrios, como el primer premio recibido en la I Trienal Latinoamericana de Grabado de Buenos Aires, 1979, por su reconocida obra de los Grabados Populares.
Visto así, la facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico y, especialmente, su programa de Artes Plásticas han sido en sus 70 años de vida nido y fuente de la aportación creativa al desarrollo de las Artes Visuales en la escena de la cultura colombiana, además de su sitial de liderazgo, con su espíritu avant-garde, en el devenir de las prácticas artísticas en el Caribe colombiano.
Otra de las cualidades que podemos destacar en este grupo de maestros es la inalienable voluntad de todos de ir a contracorriente del arte establecido y ubicarse al margen de los convencionalismos imperantes en sus respectivas épocas. Todos ellos tuvieron una actitud de ruptura en la plástica colombiana y, justamente por ello, descollaron como vanguardia y sus prácticas artísticas pudieron trascender los anquilosados límites del arte practicado por sus congéneres.
Al igual que la revisión histórica que hacen los curadores, también sería interesante profundizar en el análisis y valoración del discurso estético avant-garde que individual y colectivamente ha brotado en los talleres y aulas de la institución en todos estos años de producción artística. Podríamos partir, por ejemplo, de la exuberante tela El Torocondor de Obregón pintada en 1960, en uno de los períodos creativos más interesantes del artista. Esta obra, junto a otras de la misma época como Violencia y Amanecer en los Andes son paradigmas de uno de los mejores lenguajes pictóricos sólidamente estructurados en la historia del Arte en Colombia, que llevó a Marta traba a considerar que “a partir de Obregón la pintura colombiana decidió su suerte ingresando en el arte contemporáneo universal…”
Cuando el espectador se acerca al Torocondor puede notar la complejidad de tonalidades y texturas, de planos espaciales y manchas de color que estructuran una imagen donde alcanzamos a ver la fusión de los dos animales arquetípicos del mundo obregoniano. La fuerza telúrica del toro señor de la tierra y el dominio y gracia del vuelo del cóndor rey de los aires.
El toro y el cóndor también pueden ser entendidos como metáforas de las concepciones que Obregón tenía de la indómita naturaleza del Caribe y de Colombia. La hibridación encarna el concepto de integración y grandeza de lo natural, por su comprensión y admiración de la conciencia humana, o también, “el encuentro de dos culturas: América y Europa; el rito desde el mundo indígena y desde la cultura occidental” como muy bien lo anota Carmen María Jaramillo.
Quizás, en ningún otro pintor colombiano logramos observar la maestría de mezclas de grises y rojos, de capas de pintura y planos espaciales, como en Obregón con su Torocondor. Una amplia y vibrante gama de grises que colisionan con el fulgor y potencia matizada de los rojos, para consolidar un cromatismo de excelso contraste y recia factura plástica.
Muy distintos a los de Obregón son los grises que Delfina Bernal desplegó en su obra Paisaje de Mar (1966). En Delfina su gama de grises es más enjuiciada, más en sordina, para lograr servir de escena a la nueva figuración de órganos anatómicos y formas orgánicas erotizadas, y el atrayente foco de pronunciado relieve de la izquierda del cuadro que nos recuerda al episodio informalista europeo.
Con un expresionismo diferente al de Obregón, Ángel Loochkartt logró consolidar un vehemente lenguaje de pinceladas matéricas y manchas de color de gran fuerza expresiva, como lo atestigua su tela Los Ángeles de Luca Signorelli (1994). En Loochkartt la pintura se libera de convenciones y atavismos, privilegia el gesto y se convierte en un acto repentino de explosión de la sensibilidad, en una práctica de sentir e interpretar el mundo con base en la dimensión neuro-emocional del artista. Junto a otros creadores como Norman Mejía, Luis Caballero y Leonel Góngora, este pintor barranquillero ha marcado su impronta en la plástica colombiana.
En otro sentido, la obra Una Momentánea ausencia de razón (1993) de Álvaro Barrios resume las conquistas plásticas y conceptuales del artista: El collage, la intención pop, la estética del comic y la apropiación duchampiana. Barrios presenta su lenguaje particular derivado de las tiras cómicas de Dick Tracy y lo torna objetual al presentarlo en cajas, a la manera de Joseph Cornell, como objetos inquietantes que se muestran al desconcierto del público. Con Álvaro Barrios se abre el capítulo de los movimientos postvanguardistas en el Caribe y junto con Beatriz González y Bernardo Salcedo consolida la apertura del arte colombiano hacia tendencias más contemporáneas.
Un collage con mayor fuerza conceptual lo cultiva Efraín Arrieta en la serie de obras Collage (1980), cuando colecciona con expectante y lúdica actitud los cachos últimos de papel quemado de incontables cigarrillos de mariguana y los pega pacientemente en sucesivas capas superpuestas para formar una especie de paisaje en ocres benjuí o una composición de la más pura abstracción poética.
De todos, Álvaro Herazo es la figura descollante que impulsó el performance en el Caribe y en Colombia. Con una fuerte carga intelectual, sus acciones performáticas se anticiparon a la de muchos otros artistas nacionales. En Información es poder (1983), Herazo exalta la acción, la palabra y lo efímero, como elementos que responden mejor a un pensamiento postmoderno y que en su articulación son cuestionadores de situaciones del poder. Su temprano deceso no le permitió alzarse con un premio nacional, el que sí capitalizó su asistente y heredero del performance Alfonso Suárez en 1994.

Y lo efímero y procesual nutre de significado la obra Vida Eterna (1987) de Antonio Iginio Caro. Las fotografías que se presentan son el registro, a la manera del conceptualismo de los setentas, del derretimiento progresivo de un ícono religioso moldeado con parafina. Ya la vela no alumbra al santo, este materialmente se consume, en una acción iconoclasta que subvierte el ritual católico presagiando su desaparición.


Como asumo que con los siete maestros no se agotan las siete décadas de aportes de Bellas Artes a la plástica nacional, la obra de Caro bien puede servir de eslabón para la siguiente exposición donde se destacaría Alacena con Zapatos (1978), obra cimera del arte conceptual en Colombia, con la que el Grupo Experimental El Sindicato ganó el primer premio en el XXVII Salón Nacional de Artistas colombianos. Si con Obregón se abrió la puerta de la modernidad en la pintura colombiana, con Alacena con Zapatos se inicia la época de las conquistas postmodernas del Arte Actual.