lunes, 12 de abril de 2010

Los objetos cotidianos como Arte


¿Te atreverías a pensar que los objetos cotidianos, como esos que tienes en tu casa, puedan ser convertidos en obras de arte? Objetos Desclasificados es la nueva exposición organizada por la Obra Social”la Caixa” de Barcelona con piezas de su Colección de Arte Contemporáneo. Presenta 14 piezas de formato tridimensional que se apartan del concepto convencional de escultura, ya que incorporan fotografías, dibujos o pinturas e interaccionan con su entorno. Son Objetos que, como en el caso de los documentos desclasificados cuando ven la luz por primera vez, pierden su función original y generan nuevas narrativas artísticas.
Actualizando la herencia de Marcel Duchamp, de los surrealistas, de movimientos como Fluxus y el Nuevo Realismo, los artistas indagan en el proceso de acumulación, repetición, selección o clasificación de los objetos. De este modo reflexionan sobre temas como la importancia de las cosas en la sociedad de consumo o sobre la mercantilización del arte y la problemática en torno al concepto de obra de arte única y su reproducción.
El gesto de incorporar objetos de consumo, objetos cotidianos, puede ser interpretado como un cierto enaltecimiento de la sociedad de consumo. Pero también es posible que esta inclusión del objeto cotidiano en el ámbito del arte remita a las huellas que las personas dejan en ellos al usarlos y a los vínculos emocionales que han suscitado; es decir, que también puede enfatizar su singularidad, más que su pluralidad y su anonimato.
Es así como los artistas participantes desplazan el significado y la naturaleza original de los objetos. En las obras expuestas, los objetos se repiten, se acumulan, se multiplican, ocupan el espacio artístico y crean posibles escenarios.
Por otro lado, tanto por el hecho acumulativo de objetos diversos en las obras, como por su disposición en el espacio construyendo trayectos, como también por la naturaleza individual y personal de cada uno de estos objetos, los trabajos que se presentan en Objetos desclasificados se muestran al espectador como si fueran mapas por descifrar. Las obras y sus objetos tienen la capacidad de generar narraciones y posibles historias. El visitante encontrará toda una serie de sistemas para ser interpretados, unos objetos que parecen haber estado recluidos y que ven la luz por primera vez.
Las obras incluidas en Objetos desclasificados abarcan 20 años —desde 1983 hasta 2002—, y algunas de ellas son adquisiciones recientes de la Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”La Caixa”. Es el caso de las piezas de Annette Messager y Hans-Peter Feldmann. La lista de artistas presentes en Objetos desclasificados se completa con Katharina Fritsch, Christian Boltanski, Sophie Calle, Sherrie Levine, Allan McCollum, Carlos Pazos, Andreas Slominski, Ana Laura Aláez y Franz West.
Annette Messager (Berck, Francia, 1943). La obra de Annette Messager se caracteriza por la integración de materiales tan variados como el dibujo, la fotografía, el texto o los bordados. Juego de duelo es un tríptico, cuyo centro está formado por una hilera de fotografías de diferentes partes del cuerpo (que pueden recordar los exvotos), algunas de niños, enmarcadas y ligeramente superpuestas. A la derecha y a la izquierda se repite el mismo patrón: una fotografía de lo que parece un animal disecado con una capucha y, debajo, una fotografía del ojo de un niño. En la parte inferior de cada composición fotográfica, se apilan muñecos de peluche y de tela; todo está cubierto por una red negra a modo de velo, que obliga al espectador a acercarse para poder distinguir cada uno de los elementos. La mise-en-scène resultante adquiere un tono oscuro y siniestro.
Hans-Peter Feldman (Düsseldorf, Alemania, 1941). El artista incorpora diversos elementos a su obra; toma como base, pinturas y dibujos de los grandes maestros, réplicas de esculturas o simples objetos del entorno cotidiano para construir las piezas denominadas Juego de sombras. Los diferentes objetos reunidos se disponen por grupos, encima de unas pequeñas plataformas giratorias situadas frente a unas luces, y todo el conjunto se distribuye en una hilera de mesas. Juguetes, souvenirs y objetos de decoración totalmente kitsch forman unos conjuntos que, al moverse, proyectan unas sombras que hacen que los diferentes objetos aparezcan, se alejen y se combinen entre sí. Las referencias al teatro de sombras y a los artefactos precinematográficos son evidentes, creando un nuevo mundo mágico con objetos descontextualizados que ofrecen nuevas narrativas y posibilidades.
Katharina Fritsch (Essen, Alemania, 1956). La obra de Fritsch cuestiona la realidad de los objetos, de aquellos que nos rodean como objetos de consumo, de todas las cosas que configuran nuestro entorno diariamente y que están sujetas a unos códigos colectivos de identificación. La iconografía que nutre sus obras es diversa y contiene referencias directas al bagaje cristiano, a la historia del arte o a la cultura popular. En el caso de la pieza Soporte con vírgenes, Fritsch utiliza el souvenir de la Virgen de Lourdes. Componen el objeto nueve hileras de treinta y dos réplicas de la Virgen cada una, dispuestas en forma circular, una encima de otra, de modo que constituyen una columna. La pieza, en su seriación, alude claramente tanto al objeto-souvenir que encontramos en la realidad como al dispositivo en el que habitualmente se expone.
Andreas Slominski (Meppen, Alemania, 1959). Desde los años ochenta, el trabajo de Andreas Slominski ha estado vinculado a lo que un crítico denominó “estudios de campo”, entendidos como la exploración estética de las formas más banales que constituyen nuestros entornos cotidianos. Sin embargo, en las obras de Slominski se subvierte a menudo la función habitual del objeto que se presenta; tanto el contexto como los contenidos son conscientemente alterados introduciendo una noción de ambigüedad en el seno del museo. En este caso de Sin título, Slominski realiza la bicicleta a partir de una fotografía hecha en la calle de un «original» visto en Frankfurt. La acumulación de paquetes a ambos lados de la bicicleta haría bastante difícil poderla mover, y además, en esta ocasión Slominski utiliza una bicicleta estática, con lo que anula absolutamente su función. La pieza, totalmente desplazada de su hábitat normal, dentro del museo, se convierte en un símbolo reconocible de la economía de subsistencia de las grandes ciudades.
Christian Boltanski (París, 1944). El lugar y el tiempo de la memoria son fundamentales en la obra de Boltanski, que se articula a partir de unos materiales, objetos o fotografías que se reúnen y se disponen recreando una escena, un lugar o un espacio, a veces muy concreto. Entre las diferentes tipologías de obras que Boltanski ha creado hay, desde 1985, los denominados Monumentos, que se definen como unas instalaciones de retratos fotográficos presentados en composiciones murales y con luces, de modo que el conjunto puede recordar los altares religiosos. En Archivos del año 1987 del diario “El Caso”, Boltanski recoge imágenes de asesinos, desaparecidos o víctimas que en 1987 publicó el rotativo de sucesos El Caso. Por un lado, las imágenes se encuentran descontextualizadas, sin el texto que las acompañaba; por otro, como son reproducciones de reproducciones ampliadas, a menudo son borrosas y poco nítidas. Ambas circunstancias dificultan su reconocimiento y su correcta ubicación. Este trabajo constata la pérdida de la memoria con el paso del tiempo, su fragilidad extrema.

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